Lengua y Cultura Escritura y Fonética Morfología Sintaxis
DŃGHŪ Kárlos Kūriákī
Apo Kárlos Kūriákī1 éti áliōs augtóres
Editorial
: Asociación Cultural Dnghu
ISBN
: 978-84-611-7639-7
Páginas : 390
Copyright © 2007 Dnghu
© 2007 Carlos Quiles Casas.
Impreso en la Unión Europea.
Editado por la Asociación para la Recuperación del Indoeuropeo (DNGHU)
Contenido revisado y corregido por el indoeuropeísta Fernando López-Menchero Díez
Edición dirigida por Imcrea Diseño Editorial ® en http://www.imcrea.com
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Esta primera edición de la Gramática del indoeuropeo moderno supone un esfuerzo por sistematizar la fonética y morfología reconstruída de la lengua proto-indoeuropea en una lengua europea moderna, después de la publicación en 2006 de Europaio: A Breve gramática de la lengua europea.
El indoeuropeo moderno es, a diferencia del latín, el germano o el eslavo, común a la mayoría de los indoeuropeos, y no sólo a algunos de ellos. A diferencia de lingua ignota, solresol, volapück, esperanto, quenya, klingon, lojban y las mil lenguas inventadas que han sido creadas desde que los humanos son capaces de hablar, el indoeuropeo es natural, i.e. evolucionó a partir de una lengua más antigua – PIE medio o IE II, de la que tenemos un conocimiento básico –, y se cree que fue hablado por comunidades prehistóricas durante una época comprendida entre 3.000 y 2.000 A.C., habiendo evolucionado a su vez en diversos dialectos, algunas ramas lingüísticas muy bien conocidas del IE IIIa (greco-armenio e indo-iranio), otras bien atestigudas del IE IIIb (italo-celta, germano) y otros dialectos posiblemente de tránsito (como el baltoeslavo), algunos todavía vivos.
El proto-indoeuropeo ha sido reconstruído durante los últimos dos siglos (con mayor o menor éxito) por cientos de linguistas, habiéndose obtenido un tosco sistema fonológico, morfológico y sintáctico equivalente al que disponían del hebreo antiguo los judíos antes de reconstruir un sistema para su uso como lengua moderna en Israel. En vez de inscripciones y cuentos transmitidos oralmente para revivir el idioma, nosotros disponemos de un sistema gramatical reconstruído completamente, así como de cientos de lenguas IE vivas que pueden usarse como ejemplos para revivir un indoeuropeo común.
Esta gramática todavía se centra en la Unión Europea – y por tanto en los dialectos indoeuropeos de Europa –, aunque sigue siendo claramente útil como acercamiento a una lengua internacional. Así, por ejemplo, el vocabulario del indoeuropeo moderno mostrado en esta gramática está basado generalmente en vocablos de origen germano, latino y griego, y a menudo celta o baltoeslavo, pero otras fuentes – especialmente de los dialectos indo-iranios – son frecuentemente ignorados, salvo por los préstamos de las lenguas europeas.
El antiguo Rector de la Universidad de Huelva, filólogo de lenguas clásicas y experto latinista, considera la reconstrucción de la lengua proto-indoeuropea un invento; el indoeuropeísta español Bernabé ha dejado su trabajo sobre estudios indoeuropeos para dedicarse a ―algo más serio‖; Francisco Villar, profesor de griego y latín en la Universidad de Salamanca, considera una reconstrucción completa del indoeuropeo imposible; su opinión no es rara, ya que apoya la teoría glotálica, la hipótesis de la patria armenia, y por supuesto el uso del latín en vez del inglés en la UE. Más aún, el trabajo de Elst, Talageri y otros defendiendo el punto de vista ―indígena indoario‖, por N. Kazanas, y su apoyo a un PIE muy cercano al sánskrito védico separa todavía más a la reconstrucción científica mayoritaria de las visiones minoritarias apoyadas por posiciones nacionalistas. Además, entre indoeuropeístas
convencidos, parece no haber un consenso posible entre las diferentes ‗escuelas‘ creadas desde hace ya
tiempo, sobre si el indoeuropeo distinguía entre ŏ y ă (como gr., lat. o cel.), o si esas vocales eran todas ă iniciales, como en los demás dialectos atestiguados (Villar), o si los pretéritos eran sólo un tiempo (como el praeteritum latino) con diferentes formas, o si se daban realmente un aoristo y un perfecto.
Más aún, José Antonio Pascual, miembro de la Real Academia de la Lengua, considera que ―no es necesario ser un gran sociólogo para darse cuenta de que 500 millones de personas no se pondrán de acuerdo en adoptar el indoeuropeo moderno en la UE‖ (diario El Mundo, 8 de abril 2007). Desde luego que no, como tampoco se pondrán de acuerdo en ninguna otra cuestión – ni siquiera en usar el inglés, que de hecho usamos –, y aún así las instituciones nacionales y de la UE trabajan, tomando decisiones por mayorías, sin esperar el consenso para ninguna cuestión. Y probablemente no hacía falta ser un gran sociólogo hace cien años para ver v.g. que el revivir el hebreo con un sistema moderno (un ―invento‖ entonces) era una utopía, y que el esperanto, ese idioma internacional ‗fácil‘ y ‗neutral‘, iba a triunfar en tiempos de su primer Congreso Mundial en 1905.
Esas opiniones de expertos son sólo eso, opiniones, como si expertos en hebreo y lenguas semitas hubieran comentado hace cien años acerca de una posible recuperación del hebreo bíblico en un (entonces todavía hipotético) nuevo país de los judíos, Israel.
El que el éxito del indoeuropeo moderno sea más o menos probable (y por qué) no es realmente importante para nuestro trabajo actual, sino hipótesis tratadas por la sociología, la antropología, las ciencias políticas, la economía e incluso la psicología, por no hablar de la suerte. Si los diferentes movimientos sociales existentes, como el panlatinismo, panamericanismo, pansanskritismo, panarabismo, paniranismo, paneslavismo, panhispanismo, francophonie, anglosferismo, atlanticismo y los cientos de posiciones pannacionalistas apoyadas por diferentes sectores de la sociedad – así como los diferentes grupos anti-globalización, anti-neoliberalismo, anti-capitalismo, anti-comunismo, antioccidentalismo, etc. – aceptarán o rechazarán este proyecto es un misterio.
Lo que sabemos ahora es que la idea de revivir el indoeuropeo como lengua moderna para Europa y las organizaciones internacionales no es una locura, que no es algo nuevo, que no significa una revolución – como hablar Spanglish, Syndarin o Interlingua – ni una involución – como el regionalismo, nacionalismo, o adoptar el francés, el alemán o el latín –, sino una de las muchas formas en que la política lingüística de la UE podría evolucionar, y quizá también una forma de unir a pueblos diferentes de distintas culturas, lenguas y religiones (desde las Américas hasta Asia Oriental), en busca de una lengua de comunicación estable. Tan sólo esa pequeña posibilidad es suficiente para que ―perdamos‖ algunos años tratando de hacer el indoeuropeo tan conocido y útil como sea posible.
PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN
Según el sociólogo holandés Abram de Swaan, toda lengua en el mundo encaja dentro de una de las cuatro categorías según su posición en (lo que él llama) el sistema lingüístico global.
| ¨ | Central: Alrededor de un centenar de lenguas en el mundo pertenecen a esta categoría, son | ||||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| ampliamente usadas y comprenden alrededor del 95% de la humanidad. | |||||||||||||||||
| ¨ | Supercentral: Cada una de éstas sirve para conectar a hablantes de lenguas centrales. Sólo hay | ||||||||||||||||
| doce lenguas supercentrales, y son el árabe, alemán, chino, español, francés, hindi, inglés, | |||||||||||||||||
| japonés, malayo, portugués, ruso y swahili. | |||||||||||||||||
| ¨ | Hipercentral: La única lengua hipercentral hoy en día es el inglés. No sólo conecta lenguas | ||||||||||||||||
| centrales (por lo que está también en el nivel anterior), sino que además sirve para conectar | |||||||||||||||||
| lenguas supercentrales a su vez. Español y ruso son ambas lenguas supercentrales usadas por | |||||||||||||||||
| muchos hablantes, pero cuando un hispanohablante y un ruso quieren comunicarse, lo hacen | |||||||||||||||||
| normalmente en inglés. | |||||||||||||||||
| ¨ | Periférica: | Todas las demás miles de lenguas de la Tierra ocupan | una | posición periférica, | |||||||||||||
| porque | no | son | usadas | para | conectar | ninguna | otra | lengua. | En | otras | palabras, | no | son | ||||
| mayoritariamente percibidas como útiles en una situación multilingüe y por lo tanto no vale la | |||||||||||||||||
| pena aprenderlas. | |||||||||||||||||
De Swaan señala que la admisión de nuevos Estados miembros a la Unión Europea trae consigo la adición de más lenguas, haciendo la identidad políglota de la UE todavía más cara e insoportable. Por otra parte, es claramente imposible decidir acerca de una sola lengua para todas las instituciones de la UE. Ha resultado ser más fácil para la UE llegar a un acuerdo sobre la moneda única que sobre una lengua común.
De las lenguas actuales de la UE, al menos 14 son lo que podríamos llamar una lengua ―fuerte‖, cuyos hablantes difícilmente rendirían sus derechos. Cinco de ellas (inglés, francés, alemán, español y portugués) son además supercentrales, usadas ampliamente en la comunicación internacional, y el resto son todas centrales.
En la actividad diaria de las instituciones de la UE, se toman a menudo atajos: inglés, francés y alemán son ampliamente usados como ‗lenguas de trabajo‘ (working languages) para las discusiones informales. Pero formalmente todas las lenguas oficiales de la UE (=la lengua de cada Estado miembro) son declaradas iguales.
Usar todas estas lenguas es muy caro e ineficiente. Ahora mismo hay 23 lenguas oficiales: alemán, búlgaro, checo, danés, eslovaco, esloveno, español, estonio, finés, francés, gaélico irlandés, griego, húngaro, holandés, inglés, italiano, letonio, lituano, maltés, polaco, portugués, rumano y sueco, y tres semioficiales (¿): catalán, vascuence y gallego. Eso significa que todos los documentos oficiales deben ser traducidos a todas las lenguas reconocidas de los Estados miembros, y sus representantes tienen derecho a esperar que los discursos en su propia lengua sean interpretados. Y cada Estado miembro tiene el derecho de escuchar los procedimientos interpretados en su lengua al tiempo que se producen.
Como cada una de las veintitrés lenguas necesita ser interpretada o traducida al resto de las veintidós lenguas, 23 x 22 (menos una, porque una lengua no debe ser traducida a sí misma) supone un total de 506 combinaciones. Así que han de ser encontrados intérpretes o traductores para TODAS las combinaciones.
En los días del antiguo Mercado Común los costes de usar las lenguas oficiales (holandés, inglés, francés, alemán) podían soportarse, y los traductores e intérpretes se encontraban fácilmente. Pero cada vez que un nuevo miembro es admitido, los costes y las dificultades prácticas se convierten en cada vez más intolerables.
El punto esencial aquí es que cada vez que una lengua es añadida, el número total de combinaciones no es aditivo, sino que se multiplica: 506 + una lengua no es 507 sino 552, 24 x 23 pues cada lengua debe ser traducida o interpretada al resto (a todas menos a sí misma).
No es difícil ver que la celebración de la diversidad lingüística en la UE sólo consigue disfrazar vagamente la pesadilla logística que se está gestando. La UE está preparándose para más lenguas por venir: rumano y búlgaro, acaban de incorporarse; macedonio, albanés, serbio, bosnio y croata (los tres anteriormente conocidos como serbo-croata, pero diferenciados después de las guerras yugoslavas) si sus países son admitidos en la UE; y muchas otras lenguas regionales, siguiendo el ejemplo del gaélico irlandés, y de las tres lenguas españolas semi-oficiales: alsaciano, luxemburgués, bretón, corso, sami y galés son candidatos probables, así como gaélico escocés, occitano, franco-provenzal, alsaciano, bajo sajón, romaní, veneciano, siciliano, piemontés, ligur, emiliano-romañol, sardo, napolitano, asturiano, kashubio, arrumano, rusin, aragonés, escocés, y muchos otros, dependiendo de la presión política que puedan ejercer sobre las instituciones de la UE. No pasará mucho antes de que el turco y el kurdo (y quizá el armenio, georgiano y arameo también), o puede que el ucranio y el bieloruso, sean otras futuras lenguas oficiales – por no hablar de las lenguas de los candidatos eternos, noruego (bokmål y nynorsk), islandés, romanche o monegasco – y esto podría elevar el número de lenguas oficiales hasta 40. El número de combinaciones posibles es, pues, en el mejor de los casos, mayor de 1.000, lo
que no parece estar al alcance de ninguna organización, no importa cuán poderosa sea. Muchos administradores de la UE estiman que en gran parte esta diversidad puede ser evitada confiando cada vez más en la traducción guiada por ordenador, algo que ya está usándose. Es cierto que si no se pudiera confiar en la traducción automática, ni siquiera el administrador más idealista podría soñar jamás con construir una organización con una empresa (la de traducir e interpretar) que absorvería la mayor parte de sus finanzas y energías. Pero ninguna máquina ha sido inventada todavía,
o probablemente será inventada jamás, que pueda llevar a cabo una traducción sin al menos una
edición final por parte de un traductor humano. La profusión creciente de lenguas en la UE está siendo cada día más cara e intolerablemente difícil de manejar. Y eso sin tener en cuenta los gastos adicionales causados por imprimir en el alfabeto griego y en el cirílico (búlgaro). Todo el mundo está de acuerdo en que todas las lenguas deben ser reconocidas y su diversidad celebrada. Pero el sentido común sugiere que la UE se verá forzada a elegir una pequeña parte de lenguas de trabajo, quizás sólo una, y el futuro lingüístico de la UE se ha convertido en el objeto de un intenso debate.
Sólo en presupuesto público, los costes oficiales de traducción e interpretación de la UE son alrededor de 1.300 M€, lo que supone más del 13% del gasto administrativo total de las instituciones. También hay costes indirectos relacionados con programas lingüísticos dirigidos a promover el aprendizaje de tres o más lenguas desde el Año de las Lenguas (2001), lo que también supone cientos de millones de euros, que no han sido contados en el presupuesto de la UE como gasto lingüístico, sino que son generalmetne incluidos en secciones del presupuesto tales como Cohesión o Ciudadanía. Es difícil imaginar la enorme cantidad de dinero y recursos perdida por los ciudadanos y las empresas de la UE cada día debido a problemas de comunicación, no sólo porque no pueden hablar la lengua de un tercer país, sino porque no lo hablan, incluso si la conocen.
Preservar una estricta igualdad constituye la esencia de la UE, y es bastante incómodo pensar que el candidato más fuerte para una Unión de una sóla lengua es aquél con una dominación establecida en el mundo, el inglés, que realmente es hablado tan sólo por una minoría en Europa. El latín y diversas lenguas artificiales (como el esperanto, ido o interlingua) han sido propuestas como alternativas, pero ni la primera, porque sólo se refiere a lenguas romances, ni las segundas, porque son artificiales (inventadas por una persona o a lo sumo un pequeño grupo), resuelven los problemas lingüísticos teóricos, por no hablar de los prácticos.
El indoeuropeo moderno que presentamos en este manual, por el contrario, no sólo trata de superar los problemas teóricos (relacionados principalmente con la herencia cultural y el orgullo social), sino que también supone una solución práctica para la UE, sin la cual no puede haber verdadera integración. Las naciones europeas no están preparadas para abandonar algunos de sus poderes ante una entidad política mayor, salvo que no tengan que dejar ciertos derechos fundamentales de lado; entre ellos, los lingüísticos han demostrado ser más difíciles de manejar de lo que se esperaba, pues levantan fuertes sentimientos nacionales o regionales.
El indoeuropeo es ya el abuelo de la mayor parte de las lenguas europeas: probablemente más de un 97% de la población tiene como lengua materna una lengua indoeuropea, y el resto puede hablar generalmente al menos una de ellas como segunda lengua. Adoptar el indoeuropeo moderno como la principal lengua oficial de la UE no significará abandonar derechos lingüísticos, sin potenciarlos, pues todas las demás lenguas oficiales tendrán el mismo estatus, bajo su antecesor común; no significará perder la propia cultura en favor de la unidad, sino recuperarla con el mismo propósito; y, sobre todo, no significará elegir una lengua franca para que unos extranjeros se comuniquen dentro de una organización internacional, sino adoptar una lengua nacional para comunicarse con otros nacionales dentro de la UE.
Bibliografía Abram de Swaan, Words of the World: The Global Language System. Cambridge: Polity, 2001.
QUÉ HA CAMBIADO EN ESTA EDICIÓN
Esto es Gramática del indoeuropeo moderno, primera edición, con el sistema gramatical del indoeuropeo moderno en su versión 3.0x, todavía en fase βeta – i.e. todavía corrigiendo algunas cuestiones lingüísticas importantes, y muchos pequeños fallos, gracias a las contribuciones de expertos y lectores. El calendario de los próximos cambios gramaticales e institucionales puede seguirse desde la página web de la Asociación de la Lengua Indoeuropea en www.dnghu.org.
El indoeuropeo moderno 3.x (Junio 2007) sigue la edición impresa 2.x, que comenzó en marzo de 2007, cambiando las características del ―Europaio/Sindhueuropaiom‖ 1.x (2005-2006), en algunos casos volviendo a las características del indoeuropeo 0.x (2004-2005), especialmente:
1. La distinción artificial entre los sistemas ―Europaiom‖ y ―Sindhueuropaiom‖ (cada uno basado en diferentes rasgos dialectales) trae más dolores de cabeza de ventajas para el proyecto de revivir el protoindoeuropeo; desde ahora en adelante, sòlo se promueve un ―indoeuropeo moderno‖ unificado.
RECONOCIMIENTOS
A Mayte, mi mejor amiga, por su apoyo y ánimo antes de que trabajara en este proyecto, incluso antes de que supiera de qué iba todo esto. Por el dinero y el tiempo gastado en comidas, libros, páginas webs, servidores y material. Por su ilusión al hablar de los cambios que revivir el indoeuropeo podría significar para el futuro. Gracias.
A Fernando López-Menchero, Ingeniero de Caminos y Filólogo de Lenguas Clásicas, experto en lingüística indoeuropea, por su ayuda inestimable y sus correcciones. Sin sus contribuciones sin fin, esta gramática no habría mostrado jamás una reconstrucción fiel del proto-indoeuropeo – siento no haber corregido todos los fallos antes de esta primera edición.
Al Prof. Dr. Luis Fernando de la Macorra, experto en economía transfronteriza, y al Prof. Dr. Antonio Muñoz, Vicedecano de Alumnado en la Facultad de Biblioteconomía y Documentación, por su apoyo en el concurso universitario y después del mismo.
Al Dr. en Filosofía Inglesa Neil Vermeulen, y a la filóloga inglesa Fátima Batalla, por su apoyo y ánimo a nuestro proyecto desde la Asociación Dnghu.
A la Universidad de Extremadura y al Gabinete de Iniciativa Joven, por el premio en el I Concurso Universitario de Empresas en la Sociedad de la Imaginación (2006) y su aopyo continuado.
Al Departamento de Ciencias Clásicas de la UNEx, por su apoyo incondicional al proyecto.
A la Junta de Extremadura y sus instituciones públicas, por su apoyo público al proyecto de revivir la lengua proto-indoeuropea.
Al Gobierno de España y al gabinete del Presidente, por animarnos en nuestra tarea.
A todos los profesores y miembros de instituciones públicas y privadas que han compartido con nosotros sus críticas constructivas, sobre los aspectos políticos y económicos de revivir el indoeuropeo.
A Europa Press, RNE, El Periódico Extremadura, Terra, El Diario de Navarra, y otros medios, y especialmente a EFE, Hoy, El Mundo, TVE, TVE2, RTVExtremadura por sus extensos artículos y reportajes sobre el indoeuropeo moderno.
Queremos agradecer especialmente a nuestros lectores y a aquellos que nos han escrito. Gracias por vuestros e-mails y comentarios.
CONVENCIONES USADAS EN ESTE LIBRO
NOTA. Las raíces IE reconstruídas están sometidas a apofonía, i.e. excepto en unos pocos casos concretos, las raíces básicas se caracterizan por las consonantes que las componen, mientras que la vocal puede cambiar. Las raíces indoeuropeas tienen un único centro silábico, y por la apofonía éste puede ser monosilábico o asilábico. Las raíces pueden tomar la siguiente forma (donde K es una consonante sorda, G una sonora no aspirada, Gh una aspirada, R una semivocal (r̥̥̥̥̯̯
, l, m, n, u, i) y H una laringal (o s). Según Meillet, combinaciones IE imposibles son sorda/aspirada (como en *teubh o *bheut), así como sonora/sorda (como en *ged o *deg). La siguiente tabla muestra la opinión general:
Consonante -K-G-Gh
-[HR]e[RH] K[R]e[RH] G[R]e[RH] Gh[R]e[RH] -K [HR]e[RH]K -G[R]e[RH]K Gh[R]e[RH]K -G [HR]e[RH]G K[R]e[RH]G -Gh[R]e[RH]G -Gh [HR]e[RH]Gh K[R]e[RH]Gh G[R]e[RH]Gh Gh[R]e[RH]Gh*
*Esta combinación aparece v.g. en bheudh, despertar, y bheidh, obedecer, creer.
Una raíz tiene por lo menos una consonante, para algunos al menos dos (v.g. IE II *h₁ek vs. IE III ek ―rápido‖, que es la raíz del adj. IE ōkús). Dependiendo de las laringales, algunas raíces parecen tener una vocal fija a u o, como ar (antiguo *h2ar-), apropiado, onc (antiguo *h3engw) ―uncir‖, ak (antiguo *h2ec) ―interesado‖.
Por ―extensiòn de la raíz‖, una forma básica CeC (C siendo una consonante) puede extenderse a CeC-C, y una forma con s-móvil puede extenderse a s-CeC.
El número total de consonantes, sonantes y laringales que aparecen en una sílaba ordinaria son tres – i.e. como el patrón trilítero semita. Aquellos que tienen menos de tres se llaman verbos ‗còncavos‘ (cf. Hes, Hei, gwem); los extendidos se llaman verbos ‗convexos‘ (cf. lat. plango, spargo, frango, etc., que, además de las extensiones en -g, contienen una laringal); para más sobre esto, véase más abajo en Conjugaciones.
3. Los verbos se muestran en las notas habitualmente sin una terminación apropiada de nombre verbal -m, o una terminación de infinitivo -tu, para distinguirlas claramente de nombres y adjetivos. Tampoco suelen mostrarse conjugadas en 1ª p.sg. de presente – como deberían –, por la misma razón, y además no suelen acentuarse.
NOTA. Las raíces verbales básicas indoeuropeas se escriben sin una terminación temática o atemática. Cuando una antigua laringal aparece, como en *pelh2, a veces se escribe, IEM pela, o en caso de raíces básicas con terminaciones semivocálicas [i̯̯
], [u], seguidas por una laringal, se escriben con una -j o -w final.
6. Para grado cero o desinencia cero, el símbolo Ø es usado en ocasiones.
temática‖; una vocal que está siempre presente entre la raíz de la palabra y las desinencias de la misma.
Las raíces atemáticas carecen de una vocal temática, y añaden su flexión directamente a la propia raíz.
NOTA. La distinción entre raíces temáticas y atemáticas es especialmente aparente en el verbo griego. Dichos verbos se clasifican en dos clases que están marcadas por terminaciones personales bien diferenciadas. Los verbos temáticos también son llamados verbos -σ (omega) en griego; los atemáticos son los verbos -κη (-mi), ambos denominados según la primera persona del singular de presente que utilizan. La conjugación parece diferenciarse mucho entre los dos tipos de verbos, pero esas diferencias son el resultado de la reacción de la vocal temática con las terminaciones verbales.
En griego, los verbos atemáticos son una clase cerrada de formas heredadas de su antecesor, el indoeuropeo. Contrastes marcados entre formas temáticas y atemáticas aparecen también en lituano, sánskrito, antiguo eslavo eclesiástico. En latín, casi todos los verbos son temáticos; el puñado de formas atemáticas que sobreviven se consideran verbos irregulares en latín clásico.
La distinción entre temático y atemático también se aplica a los nombres; muchas de las lenguas indoeuropeas más antiguas distinguen entre ―temas vocálicos‖ y ―temas consonánticos‖ en la flexiòn nominal.En latín, la primera, segunda, cuarta y quinta conjugaciones son temas vocálicos caracterizados por a, o, u y e, respetivamente; la tercera declinación contiene temas de ambos tipos, consonánticos y en i, cuya declinación acabó siendo parecida en latín. El griego, el sánskrito y otras lenguas antiguas indoeuropeas también distinguen entre temas vocálicos y consonánticos, como lo hacía el inglés antiguo.
Este libro utiliza las siguientes abreviaturas:
1.1.1. Las lenguas indoeuropeas componen una familia de varios cientos de lenguas y dialectos, que incluye la mayoría de lenguas de Europa, así como muchas en Asia. Lenguas contemporáneas de esta familia incluyen el inglés, el alemán, el francés, el español, el portugués, el hindustani (Hindi y Urdu entre otros dialectos), el persa y el ruso. Es la mayor familia de lenguas en el mundo, pues son habladas por alrededor de
la mitad de la población mundial como primera lengua. Además, la mayor parte de la otra mitad habla al menos una de ellas como segund