Translation into Spanish of A Grammar of Modern Indo-European at Indo-European Language Association

1.Lenguas indoeuropeas | 2.Palabra indoeuropea | 3.Sustantivo indoeuropeo | 4.Verbo indoeuropeo | 5.Sintaxis indoeuropea | 6.Etimología indoeuropea

GRAMÁTICA DEL
INDOEUROPEO
MODERNO

Primera Edición

Lengua y Cultura Escritura y Fonética Morfología Sintaxis

DŃGHŪ Kárlos Kūriákī

ModesnSindhueurōī Grbhmńtikā

Apo Kárlos Kūriákī1 éti áliōs augtóres

Editorial

: Asociación Cultural Dnghu

ISBN

: 978-84-611-7639-7

Páginas : 390

Copyright © 2007 Dnghu

© 2007 Carlos Quiles Casas.

Impreso en la Unión Europea.

Editado por la Asociación para la Recuperación del Indoeuropeo (DNGHU)

Contenido revisado y corregido por el indoeuropeísta Fernando López-Menchero Díez

Edición dirigida por Imcrea Diseño Editorial ® en http://www.imcrea.com

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PRÓLOGO

Esta primera edición de la Gramática del indoeuropeo moderno supone un esfuerzo por sistematizar la fonética y morfología reconstruída de la lengua proto-indoeuropea en una lengua europea moderna, después de la publicación en 2006 de Europaio: A Breve gramática de la lengua europea.

El indoeuropeo moderno es, a diferencia del latín, el germano o el eslavo, común a la mayoría de los indoeuropeos, y no sólo a algunos de ellos. A diferencia de lingua ignota, solresol, volapück, esperanto, quenya, klingon, lojban y las mil lenguas inventadas que han sido creadas desde que los humanos son capaces de hablar, el indoeuropeo es natural, i.e. evolucionó a partir de una lengua más antigua PIE medio o IE II, de la que tenemos un conocimiento básico , y se cree que fue hablado por comunidades prehistóricas durante una época comprendida entre 3.000 y 2.000 A.C., habiendo evolucionado a su vez en diversos dialectos, algunas ramas lingüísticas muy bien conocidas del IE IIIa (greco-armenio e indo-iranio), otras bien atestigudas del IE IIIb (italo-celta, germano) y otros dialectos posiblemente de tránsito (como el baltoeslavo), algunos todavía vivos.

El proto-indoeuropeo ha sido reconstruído durante los últimos dos siglos (con mayor o menor éxito) por cientos de linguistas, habiéndose obtenido un tosco sistema fonológico, morfológico y sintáctico equivalente al que disponían del hebreo antiguo los judíos antes de reconstruir un sistema para su uso como lengua moderna en Israel. En vez de inscripciones y cuentos transmitidos oralmente para revivir el idioma, nosotros disponemos de un sistema gramatical reconstruído completamente, así como de cientos de lenguas IE vivas que pueden usarse como ejemplos para revivir un indoeuropeo común.

Esta gramática todavía se centra en la Unión Europea y por tanto en los dialectos indoeuropeos de Europa , aunque sigue siendo claramente útil como acercamiento a una lengua internacional. Así, por ejemplo, el vocabulario del indoeuropeo moderno mostrado en esta gramática está basado generalmente en vocablos de origen germano, latino y griego, y a menudo celta o baltoeslavo, pero otras fuentes especialmente de los dialectos indo-iranios son frecuentemente ignorados, salvo por los préstamos de las lenguas europeas.

El antiguo Rector de la Universidad de Huelva, filólogo de lenguas clásicas y experto latinista, considera la reconstrucción de la lengua proto-indoeuropea un invento; el indoeuropeísta español Bernabé ha dejado su trabajo sobre estudios indoeuropeos para dedicarse a ―algo más serio‖; Francisco Villar, profesor de griego y latín en la Universidad de Salamanca, considera una reconstrucción completa del indoeuropeo imposible; su opinión no es rara, ya que apoya la teoría glotálica, la hipótesis de la patria armenia, y por supuesto el uso del latín en vez del inglés en la UE. Más aún, el trabajo de Elst, Talageri y otros defendiendo el punto de vista ―indígena indoario‖, por N. Kazanas, y su apoyo a un PIE muy cercano al sánskrito védico separa todavía más a la reconstrucción científica mayoritaria de las visiones minoritarias apoyadas por posiciones nacionalistas. Además, entre indoeuropeístas

convencidos, parece no haber un consenso posible entre las diferentes ‗escuelas‘ creadas desde hace ya

tiempo, sobre si el indoeuropeo distinguía entre ŏ y ă (como gr., lat. o cel.), o si esas vocales eran todas ă iniciales, como en los demás dialectos atestiguados (Villar), o si los pretéritos eran sólo un tiempo (como el praeteritum latino) con diferentes formas, o si se daban realmente un aoristo y un perfecto.

Más aún, José Antonio Pascual, miembro de la Real Academia de la Lengua, considera que ―no es necesario ser un gran sociólogo para darse cuenta de que 500 millones de personas no se pondrán de acuerdo en adoptar el indoeuropeo moderno en la UE‖ (diario El Mundo, 8 de abril 2007). Desde luego que no, como tampoco se pondrán de acuerdo en ninguna otra cuestión ni siquiera en usar el inglés, que de hecho usamos , y aún así las instituciones nacionales y de la UE trabajan, tomando decisiones por mayorías, sin esperar el consenso para ninguna cuestión. Y probablemente no hacía falta ser un gran sociólogo hace cien años para ver v.g. que el revivir el hebreo con un sistema moderno (un ―invento‖ entonces) era una utopía, y que el esperanto, ese idioma internacional ‗fácil‘ y ‗neutral‘, iba a triunfar en tiempos de su primer Congreso Mundial en 1905.

Esas opiniones de expertos son sólo eso, opiniones, como si expertos en hebreo y lenguas semitas hubieran comentado hace cien años acerca de una posible recuperación del hebreo bíblico en un (entonces todavía hipotético) nuevo país de los judíos, Israel.

El que el éxito del indoeuropeo moderno sea más o menos probable (y por qué) no es realmente importante para nuestro trabajo actual, sino hipótesis tratadas por la sociología, la antropología, las ciencias políticas, la economía e incluso la psicología, por no hablar de la suerte. Si los diferentes movimientos sociales existentes, como el panlatinismo, panamericanismo, pansanskritismo, panarabismo, paniranismo, paneslavismo, panhispanismo, francophonie, anglosferismo, atlanticismo y los cientos de posiciones pannacionalistas apoyadas por diferentes sectores de la sociedad así como los diferentes grupos anti-globalización, anti-neoliberalismo, anti-capitalismo, anti-comunismo, antioccidentalismo, etc. aceptarán o rechazarán este proyecto es un misterio.

Lo que sabemos ahora es que la idea de revivir el indoeuropeo como lengua moderna para Europa y las organizaciones internacionales no es una locura, que no es algo nuevo, que no significa una revolución como hablar Spanglish, Syndarin o Interlingua ni una involución como el regionalismo, nacionalismo, o adoptar el francés, el alemán o el latín , sino una de las muchas formas en que la política lingüística de la UE podría evolucionar, y quizá también una forma de unir a pueblos diferentes de distintas culturas, lenguas y religiones (desde las Américas hasta Asia Oriental), en busca de una lengua de comunicación estable. Tan sólo esa pequeña posibilidad es suficiente para que ―perdamos‖ algunos años tratando de hacer el indoeuropeo tan conocido y útil como sea posible.

PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN

Según el sociólogo holandés Abram de Swaan, toda lengua en el mundo encaja dentro de una de las cuatro categorías según su posición en (lo que él llama) el sistema lingüístico global.

¨ Central: Alrededor de un centenar de lenguas en el mundo pertenecen a esta categoría, son
ampliamente usadas y comprenden alrededor del 95% de la humanidad.
¨ Supercentral: Cada una de éstas sirve para conectar a hablantes de lenguas centrales. Sólo hay
doce lenguas supercentrales, y son el árabe, alemán, chino, español, francés, hindi, inglés,
japonés, malayo, portugués, ruso y swahili.
¨ Hipercentral: La única lengua hipercentral hoy en día es el inglés. No sólo conecta lenguas
centrales (por lo que está también en el nivel anterior), sino que además sirve para conectar
lenguas supercentrales a su vez. Español y ruso son ambas lenguas supercentrales usadas por
muchos hablantes, pero cuando un hispanohablante y un ruso quieren comunicarse, lo hacen
normalmente en inglés.
¨ Periférica: Todas las demás miles de lenguas de la Tierra ocupan una posición periférica,
porque no son usadas para conectar ninguna otra lengua. En otras palabras, no son
mayoritariamente percibidas como útiles en una situación multilingüe y por lo tanto no vale la
pena aprenderlas.

De Swaan señala que la admisión de nuevos Estados miembros a la Unión Europea trae consigo la adición de más lenguas, haciendo la identidad políglota de la UE todavía más cara e insoportable. Por otra parte, es claramente imposible decidir acerca de una sola lengua para todas las instituciones de la UE. Ha resultado ser más fácil para la UE llegar a un acuerdo sobre la moneda única que sobre una lengua común.

De las lenguas actuales de la UE, al menos 14 son lo que podríamos llamar una lengua ―fuerte‖, cuyos hablantes difícilmente rendirían sus derechos. Cinco de ellas (inglés, francés, alemán, español y portugués) son además supercentrales, usadas ampliamente en la comunicación internacional, y el resto son todas centrales.

En la actividad diaria de las instituciones de la UE, se toman a menudo atajos: inglés, francés y alemán son ampliamente usados como ‗lenguas de trabajo‘ (working languages) para las discusiones informales. Pero formalmente todas las lenguas oficiales de la UE (=la lengua de cada Estado miembro) son declaradas iguales.

Usar todas estas lenguas es muy caro e ineficiente. Ahora mismo hay 23 lenguas oficiales: alemán, búlgaro, checo, danés, eslovaco, esloveno, español, estonio, finés, francés, gaélico irlandés, griego, húngaro, holandés, inglés, italiano, letonio, lituano, maltés, polaco, portugués, rumano y sueco, y tres semioficiales (¿): catalán, vascuence y gallego. Eso significa que todos los documentos oficiales deben ser traducidos a todas las lenguas reconocidas de los Estados miembros, y sus representantes tienen derecho a esperar que los discursos en su propia lengua sean interpretados. Y cada Estado miembro tiene el derecho de escuchar los procedimientos interpretados en su lengua al tiempo que se producen.

Como cada una de las veintitrés lenguas necesita ser interpretada o traducida al resto de las veintidós lenguas, 23 x 22 (menos una, porque una lengua no debe ser traducida a sí misma) supone un total de 506 combinaciones. Así que han de ser encontrados intérpretes o traductores para TODAS las combinaciones.

En los días del antiguo Mercado Común los costes de usar las lenguas oficiales (holandés, inglés, francés, alemán) podían soportarse, y los traductores e intérpretes se encontraban fácilmente. Pero cada vez que un nuevo miembro es admitido, los costes y las dificultades prácticas se convierten en cada vez más intolerables.

El punto esencial aquí es que cada vez que una lengua es añadida, el número total de combinaciones no es aditivo, sino que se multiplica: 506 + una lengua no es 507 sino 552, 24 x 23 pues cada lengua debe ser traducida o interpretada al resto (a todas menos a sí misma).

No es difícil ver que la celebración de la diversidad lingüística en la UE sólo consigue disfrazar vagamente la pesadilla logística que se está gestando. La UE está preparándose para más lenguas por venir: rumano y búlgaro, acaban de incorporarse; macedonio, albanés, serbio, bosnio y croata (los tres anteriormente conocidos como serbo-croata, pero diferenciados después de las guerras yugoslavas) si sus países son admitidos en la UE; y muchas otras lenguas regionales, siguiendo el ejemplo del gaélico irlandés, y de las tres lenguas españolas semi-oficiales: alsaciano, luxemburgués, bretón, corso, sami y galés son candidatos probables, así como gaélico escocés, occitano, franco-provenzal, alsaciano, bajo sajón, romaní, veneciano, siciliano, piemontés, ligur, emiliano-romañol, sardo, napolitano, asturiano, kashubio, arrumano, rusin, aragonés, escocés, y muchos otros, dependiendo de la presión política que puedan ejercer sobre las instituciones de la UE. No pasará mucho antes de que el turco y el kurdo (y quizá el armenio, georgiano y arameo también), o puede que el ucranio y el bieloruso, sean otras futuras lenguas oficiales por no hablar de las lenguas de los candidatos eternos, noruego (bokmål y nynorsk), islandés, romanche o monegasco y esto podría elevar el número de lenguas oficiales hasta 40. El número de combinaciones posibles es, pues, en el mejor de los casos, mayor de 1.000, lo

que no parece estar al alcance de ninguna organización, no importa cuán poderosa sea. Muchos administradores de la UE estiman que en gran parte esta diversidad puede ser evitada confiando cada vez más en la traducción guiada por ordenador, algo que ya está usándose. Es cierto que si no se pudiera confiar en la traducción automática, ni siquiera el administrador más idealista podría soñar jamás con construir una organización con una empresa (la de traducir e interpretar) que absorvería la mayor parte de sus finanzas y energías. Pero ninguna máquina ha sido inventada todavía,

o probablemente será inventada jamás, que pueda llevar a cabo una traducción sin al menos una

edición final por parte de un traductor humano. La profusión creciente de lenguas en la UE está siendo cada día más cara e intolerablemente difícil de manejar. Y eso sin tener en cuenta los gastos adicionales causados por imprimir en el alfabeto griego y en el cirílico (búlgaro). Todo el mundo está de acuerdo en que todas las lenguas deben ser reconocidas y su diversidad celebrada. Pero el sentido común sugiere que la UE se verá forzada a elegir una pequeña parte de lenguas de trabajo, quizás sólo una, y el futuro lingüístico de la UE se ha convertido en el objeto de un intenso debate.

Sólo en presupuesto público, los costes oficiales de traducción e interpretación de la UE son alrededor de 1.300 M€, lo que supone más del 13% del gasto administrativo total de las instituciones. También hay costes indirectos relacionados con programas lingüísticos dirigidos a promover el aprendizaje de tres o más lenguas desde el Año de las Lenguas (2001), lo que también supone cientos de millones de euros, que no han sido contados en el presupuesto de la UE como gasto lingüístico, sino que son generalmetne incluidos en secciones del presupuesto tales como Cohesión o Ciudadanía. Es difícil imaginar la enorme cantidad de dinero y recursos perdida por los ciudadanos y las empresas de la UE cada día debido a problemas de comunicación, no sólo porque no pueden hablar la lengua de un tercer país, sino porque no lo hablan, incluso si la conocen.

Preservar una estricta igualdad constituye la esencia de la UE, y es bastante incómodo pensar que el candidato más fuerte para una Unión de una sóla lengua es aquél con una dominación establecida en el mundo, el inglés, que realmente es hablado tan sólo por una minoría en Europa. El latín y diversas lenguas artificiales (como el esperanto, ido o interlingua) han sido propuestas como alternativas, pero ni la primera, porque sólo se refiere a lenguas romances, ni las segundas, porque son artificiales (inventadas por una persona o a lo sumo un pequeño grupo), resuelven los problemas lingüísticos teóricos, por no hablar de los prácticos.

El indoeuropeo moderno que presentamos en este manual, por el contrario, no sólo trata de superar los problemas teóricos (relacionados principalmente con la herencia cultural y el orgullo social), sino que también supone una solución práctica para la UE, sin la cual no puede haber verdadera integración. Las naciones europeas no están preparadas para abandonar algunos de sus poderes ante una entidad política mayor, salvo que no tengan que dejar ciertos derechos fundamentales de lado; entre ellos, los lingüísticos han demostrado ser más difíciles de manejar de lo que se esperaba, pues levantan fuertes sentimientos nacionales o regionales.

El indoeuropeo es ya el abuelo de la mayor parte de las lenguas europeas: probablemente más de un 97% de la población tiene como lengua materna una lengua indoeuropea, y el resto puede hablar generalmente al menos una de ellas como segunda lengua. Adoptar el indoeuropeo moderno como la principal lengua oficial de la UE no significará abandonar derechos lingüísticos, sin potenciarlos, pues todas las demás lenguas oficiales tendrán el mismo estatus, bajo su antecesor común; no significará perder la propia cultura en favor de la unidad, sino recuperarla con el mismo propósito; y, sobre todo, no significará elegir una lengua franca para que unos extranjeros se comuniquen dentro de una organización internacional, sino adoptar una lengua nacional para comunicarse con otros nacionales dentro de la UE.

Bibliografía Abram de Swaan, Words of the World: The Global Language System. Cambridge: Polity, 2001.

    1. o La información aquí presentada está copiada principalmente (literalmente, ajustada o modificada) de dos de las Language Miniatures del Sr. William Z. Shetter, que pueden encontrarse en su sitio web:
      • http://home.bluemarble.net/~langmin/miniatures/Qvalue.htm
      • http://home.bluemarble.net/~langmin/miniatures/eulangs.htm
    1. o EU official expenditure numbers can be consulted here:
      • http://europa.eu.int/rapid/pressReleasesAction.do?reference=MEMO/05/10&type=HTML&aged=0&la nguage=EN&guiLanguage=en
      • http://europa.eu.int/comm/budget/library/publications/budget_in_fig/dep_eu_budg_2007_en.pdf
    1. o Official information about EU languages can be found at:
      • http://europa.eu.int/comm/education/policies/lang/languages/index_en.html
      • http://europa.eu.int/comm/education/policies/lang/languages/langmin/euromosaic/index_en.html

QUÉ HA CAMBIADO EN ESTA EDICIÓN

Esto es Gramática del indoeuropeo moderno, primera edición, con el sistema gramatical del indoeuropeo moderno en su versión 3.0x, todavía en fase βeta i.e. todavía corrigiendo algunas cuestiones lingüísticas importantes, y muchos pequeños fallos, gracias a las contribuciones de expertos y lectores. El calendario de los próximos cambios gramaticales e institucionales puede seguirse desde la página web de la Asociación de la Lengua Indoeuropea en www.dnghu.org.

El indoeuropeo moderno 3.x (Junio 2007) sigue la edición impresa 2.x, que comenzó en marzo de 2007, cambiando las características del ―Europaio/Sindhueuropaiom‖ 1.x (2005-2006), en algunos casos volviendo a las características del indoeuropeo 0.x (2004-2005), especialmente:

1. La distinción artificial entre los sistemas ―Europaiom‖ y ―Sindhueuropaiom‖ (cada uno basado en diferentes rasgos dialectales) trae más dolores de cabeza de ventajas para el proyecto de revivir el protoindoeuropeo; desde ahora en adelante, sòlo se promueve un ―indoeuropeo moderno‖ unificado.

  1. A diferencia de la primera gramática simplificada, ésta entra de lleno en las raíces de las distintas palabras indoeuropeas concretas y en las formas escogidas para la lengua moderna. En vez de mostrar sólamente el resultado final, esperando que el lector acepte la reflexión detrás de cada elección, dejamos que explore los detalles de nuestras decisiones y a veces las especificidades de la reconstrucción lingüística , sacrificando así la simplicidad a cambio de un acercamiento concienzudo al vocabulario indoeuropeo de la lengua moderna.
  2. El antiguo alfabeto único latino ha sido aumentado para incluir las escrituras griega y cirílica, además de las posibles correspondencias en las escrituras armenia, árabo-persa y devanagari (alfasilabario). El objetivo no ha sido definirlas completamente (como con el alfabeto latino), sino simplemente mostrar otras posibles escrituras para el indoeuropeo moderno.
  3. La distinción fonética tradicional de las palatovelares fue reintroducida para una más exacta reconstrucción fonética del PIE tardío, como consecuencia de la oposición frontal (especialmente entre expertos en dialectos baltoeslavos) en contra de nuestra escritura simplificada. El que la satemización fuera una tendencia fonológica restringida a unos entornos fonéticos específicos (PIE *k-antes de algunos sonidos, como en latin Latin c-antes de -e y de -i), no nos pareció tan importante como el hecho de que el mayor número de gente se sintiera a gusto con una reconstrucción fonética exacta y más compleja. Desde las versiones 3.x en adelante, sin embargo, se persigue una reconstrucción más exacta, y por ello se ofrece al final del libro una explicación apropiada de las velares y del vocalismo (por lo tanto también de las laringales) volvemos, de nuevo, a un sistema de escritura simplificado.
  1. Los casos que históricamente se han intercambiado Oblícuos/Dativo-Locativo-Instrumental(-Ablativo), eran ofrecidos sobre una base de declinación por declinación (e incluso pronombre por pronombre), al ofrecer una reconstrucción estricta del PIE tardío un paradigma más arcaico y simple en algunas declinaciones (como i,u) mientras otras (como la temática e/o) muestra casi el mismo patrón de cuatro casos oblícuos bien diferenciados en todos los dialectos. Ahora, los 8 casos tradicionalmente reconstruidos y generalmente aceptados pueden usarse en IEM, y su diferenciación se recomienda.
    1. El sistema verbal ha sido reducido a la esencia de la reconstrucción del indoeuropeo tardío y de sus primeros dialectos atestiguados. Si este sistema simple e irregular puede usarse así, sin una mayor sistematización, es una cuestión que será resuelta por los hablantes del indoeuropeo moderno.
    2. La adición en é-, atestiguada en griego, indo-iranio y armenio, se muestra en algunos casos por tradición de la indoeuropeística, si bien los estudios más recientes demuestran que ni era obligatorio, ni se puede probar que se extendiera a todos los dialectos del PIE tardío. Hoy en día se cree que sólo era un prefijo que tuvo un éxito importante en algunos dialectos greco-arios, como el prefijo per-en latín, o ga-en germano.
  2. La estructura sintáctica protoindoeuropea ha sido tratada de una forma concienzuda por algunos autores, pero, ya que el material no ha sido resumido y corregido por otros autores (que generalmente se centran en revisar la reconstrucción fonética y morfológica), usamos párrafos literales del que probablemente sea el trabajo mejor desarrollado sobre la sintaxis IE, Proto-Indo-European Syntax (1974), de Winfred P. Lehmann, junto con los comentarios y correcciones hechas por otros indoeuropeístas desde su publicación.

RECONOCIMIENTOS

A Mayte, mi mejor amiga, por su apoyo y ánimo antes de que trabajara en este proyecto, incluso antes de que supiera de qué iba todo esto. Por el dinero y el tiempo gastado en comidas, libros, páginas webs, servidores y material. Por su ilusión al hablar de los cambios que revivir el indoeuropeo podría significar para el futuro. Gracias.

A Fernando López-Menchero, Ingeniero de Caminos y Filólogo de Lenguas Clásicas, experto en lingüística indoeuropea, por su ayuda inestimable y sus correcciones. Sin sus contribuciones sin fin, esta gramática no habría mostrado jamás una reconstrucción fiel del proto-indoeuropeo siento no haber corregido todos los fallos antes de esta primera edición.

Al Prof. Dr. Luis Fernando de la Macorra, experto en economía transfronteriza, y al Prof. Dr. Antonio Muñoz, Vicedecano de Alumnado en la Facultad de Biblioteconomía y Documentación, por su apoyo en el concurso universitario y después del mismo.

Al Dr. en Filosofía Inglesa Neil Vermeulen, y a la filóloga inglesa Fátima Batalla, por su apoyo y ánimo a nuestro proyecto desde la Asociación Dnghu.

A la Universidad de Extremadura y al Gabinete de Iniciativa Joven, por el premio en el I Concurso Universitario de Empresas en la Sociedad de la Imaginación (2006) y su aopyo continuado.

Al Departamento de Ciencias Clásicas de la UNEx, por su apoyo incondicional al proyecto.

A la Junta de Extremadura y sus instituciones públicas, por su apoyo público al proyecto de revivir la lengua proto-indoeuropea.

Al Gobierno de España y al gabinete del Presidente, por animarnos en nuestra tarea.

A todos los profesores y miembros de instituciones públicas y privadas que han compartido con nosotros sus críticas constructivas, sobre los aspectos políticos y económicos de revivir el indoeuropeo.

A Europa Press, RNE, El Periódico Extremadura, Terra, El Diario de Navarra, y otros medios, y especialmente a EFE, Hoy, El Mundo, TVE, TVE2, RTVExtremadura por sus extensos artículos y reportajes sobre el indoeuropeo moderno.

Queremos agradecer especialmente a nuestros lectores y a aquellos que nos han escrito. Gracias por vuestros e-mails y comentarios.

CONVENCIONES USADAS EN ESTE LIBRO

  1. ―Indoeuropeo moderno‖ or IEM: Para evitar antiguos errores, usamos el término Europaiom sólo para referirnos al sistema lingüístico europeo o indoeuropeo de Europa, también indoeuropeo noroccidental. Los nombres apropiados para el sistema simplificado indoeuropeo para Europa son por lo tanto lengua europea o europeo, así como Europaio(m).
  2. Las raíces de la lengua proto-indoeuropea (PIE) reconstruída son morfemas básicos con un significado léxico. Por medio de la adición de sufijos forman temas, y por la adición de desinencias estos forman palabras sujetas a flexión gramatical (nombres o verbos).

NOTA. Las raíces IE reconstruídas están sometidas a apofonía, i.e. excepto en unos pocos casos concretos, las raíces básicas se caracterizan por las consonantes que las componen, mientras que la vocal puede cambiar. Las raíces indoeuropeas tienen un único centro silábico, y por la apofonía éste puede ser monosilábico o asilábico. Las raíces pueden tomar la siguiente forma (donde K es una consonante sorda, G una sonora no aspirada, Gh una aspirada, R una semivocal (r̥̥̥̥̯̯

, l, m, n, u, i) y H una laringal (o s). Según Meillet, combinaciones IE imposibles son sorda/aspirada (como en *teubh o *bheut), así como sonora/sorda (como en *ged o *deg). La siguiente tabla muestra la opinión general:

Consonante -K-G-Gh

-[HR]e[RH] K[R]e[RH] G[R]e[RH] Gh[R]e[RH] -K [HR]e[RH]K -G[R]e[RH]K Gh[R]e[RH]K -G [HR]e[RH]G K[R]e[RH]G -Gh[R]e[RH]G -Gh [HR]e[RH]Gh K[R]e[RH]Gh G[R]e[RH]Gh Gh[R]e[RH]Gh*

*Esta combinación aparece v.g. en bheudh, despertar, y bheidh, obedecer, creer.

Una raíz tiene por lo menos una consonante, para algunos al menos dos (v.g. IE II *hek vs. IE III ek rápido, que es la raíz del adj. IE ōkús). Dependiendo de las laringales, algunas raíces parecen tener una vocal fija a u o, como ar (antiguo *h2ar-), apropiado, onc (antiguo *h3engw) ―uncir‖, ak (antiguo *h2ec) ―interesado‖.

Por ―extensiòn de la raíz, una forma básica CeC (C siendo una consonante) puede extenderse a CeC-C, y una forma con s-móvil puede extenderse a s-CeC.

El número total de consonantes, sonantes y laringales que aparecen en una sílaba ordinaria son tres i.e. como el patrón trilítero semita. Aquellos que tienen menos de tres se llaman verbos ‗còncavos‘ (cf. Hes, Hei, gwem); los extendidos se llaman verbos convexos‘ (cf. lat. plango, spargo, frango, etc., que, además de las extensiones en -g, contienen una laringal); para más sobre esto, véase más abajo en Conjugaciones.

3. Los verbos se muestran en las notas habitualmente sin una terminación apropiada de nombre verbal -m, o una terminación de infinitivo -tu, para distinguirlas claramente de nombres y adjetivos. Tampoco suelen mostrarse conjugadas en 1ª p.sg. de presente como deberían , por la misma razón, y además no suelen acentuarse.

NOTA. Las raíces verbales básicas indoeuropeas se escriben sin una terminación temática o atemática. Cuando una antigua laringal aparece, como en *pelh2, a veces se escribe, IEM pela, o en caso de raíces básicas con terminaciones semivocálicas [i̯̯

], [u], seguidas por una laringal, se escriben con una -j o -w final.

  1. Los adjetivos suelen mostrarse con una terminación masculina (o general) -ós, aunque a veces se escribe el paradigma completo -, -óm.
  2. Las vocales y semivocales acentuadas se escriben con tilde; las vocales largas y las sonantes acentuadas se representan con caracteres especiales. Sin embargo, debido al limitado alcance de algunas fuentes UTF-8, puede usarse la antigua escritura del Europaio‖ 1.x, i.e. sin caracteres distintos a los españoles.

6. Para grado cero o desinencia cero, el símbolo Ø es usado en ocasiones.

  1. La apofonía vocálica indoeuropea (o Ablaut) es como se ha dicho normal en IEM, pero las diferentes apofonías dialectales son corregidas cuando se traduce un préstamo. Ejemplos son kombhastós, del lat. confessus (cf. lat. fassus sum), del IE bhā; IEM dhaklís/disdhaklís, como en lat. facilis/difficilis, del IE dhē; IEM liō/enliō/enltō, as lat. saliō/insiliō/insultō, etc. Seste tipo de apofonía se da en lenguas con acento musical, como el latín. En itálico, el tono estaba siempre en la primera sílaba; el latín reorganizò este sistema, y después de la ―regla de la penúltima‖ de los gramáticos romanos, el acento del latín clásico cayó en la penúltima sílaba, disparándose así diferentes timbres vocálicos internos o apofonías. Otros dialectos itálicos, como el osco o el umbro, no sufrieron dicha apofonía; cf. osc. anterstataí, lat. interstitae; umb. antakres, lat. integris; umb. procanurent, lat. procinuerint, etc. El germano también conoció esas variaciones de tono.
    1. En los dialectos germanos, celtas e itálicos la -s-IE intervocálica devino sonora, y pasó finalmente a pronunciarse como la consonante vibrante, un fenómeno conocido como rotacismo; como en el grado cero krs [kr̥
    2. s] de la raíz PIE kers, correr, que da ‗derivados-s‘ a.n. horskr, gr. -θνπξνο, y ‗derivados-rcomo IEM kŕsos, wagon, cart, del celta (cf. ir.ant., gal.med. carr, bret. karr) y kŕsō, run, del lat. currere. A la vista de formas griegas como criterion, monastery, etc., el sufijo para indicar ―lugar donde‖ (y a veces instrumento) tenía una r original IE, y su reconstrucción como PIE s es errónea.
  2. Algunos préstamos se dejan como son, sin que eso implique necesariamente que sean formas indoeuropeas; como latín mappa, ―mapa‖, aiqi-, ―equi-, o re-, ―re-―, celta pen-,―cabeza‖, griego sphaira, ―esfera‖, germano iso-, ―hielo‖, etc. Algunas formas ya han sido sometidas al cambio en IEM en busca de un acercamiento más ‗purista‘ a un IE común, como ati-para lat. re-, -ti para el sufijo secundario (itálico y armenio) -tio(n), etc.
  3. Los términos vocal temática y temático se refieren a la terminación del tema, normalmente a la terminación e/o. En las lenguas indoeuropeas, las raíces temáticas son aquellas que tienen una ―vocal

temática‖; una vocal que está siempre presente entre la raíz de la palabra y las desinencias de la misma.

Las raíces atemáticas carecen de una vocal temática, y añaden su flexión directamente a la propia raíz.

NOTA. La distinción entre raíces temáticas y atemáticas es especialmente aparente en el verbo griego. Dichos verbos se clasifican en dos clases que están marcadas por terminaciones personales bien diferenciadas. Los verbos temáticos también son llamados verbos -σ (omega) en griego; los atemáticos son los verbos -κη (-mi), ambos denominados según la primera persona del singular de presente que utilizan. La conjugación parece diferenciarse mucho entre los dos tipos de verbos, pero esas diferencias son el resultado de la reacción de la vocal temática con las terminaciones verbales.

En griego, los verbos atemáticos son una clase cerrada de formas heredadas de su antecesor, el indoeuropeo. Contrastes marcados entre formas temáticas y atemáticas aparecen también en lituano, sánskrito, antiguo eslavo eclesiástico. En latín, casi todos los verbos son temáticos; el puñado de formas atemáticas que sobreviven se consideran verbos irregulares en latín clásico.

La distinción entre temático y atemático también se aplica a los nombres; muchas de las lenguas indoeuropeas más antiguas distinguen entre ―temas vocálicos‖ y ―temas consonánticos‖ en la flexiòn nominal.En latín, la primera, segunda, cuarta y quinta conjugaciones son temas vocálicos caracterizados por a, o, u y e, respetivamente; la tercera declinación contiene temas de ambos tipos, consonánticos y en i, cuya declinación acabó siendo parecida en latín. El griego, el sánskrito y otras lenguas antiguas indoeuropeas también distinguen entre temas vocálicos y consonánticos, como lo hacía el inglés antiguo.

  1. La forma general de escribir PIE d+t, t+t, dh+t, etc. debería ser normalmente IEM st, sdh, pero también hay probablemente algunos erroresen esta gramática debidos a reconstrucciones tradicionales (puras) y a la influencia de dialectos IE modernos. Para fases intermedias de estos grupos consonánticos, cf. gr. st, sth (como pistis, oisqa), lat. est (―venir‖) y ejemplos del a.a.a. Compárese también a.i. sehí<*sazdhi, ‗siéntate!‘, y no *satthi (cf. a.i. dehí, av. dazdi), lo que hace de una fase común intermedia -st (todavía en el IE III) muy probable.
  2. El IE conjugaba las formas personales de los verbos compuestos separando la raíz de las llamadas ‗preposiciones‘, que realmente eran partículas que delimitaban el significado de la frase. Así pues, una frase como lat. uos supplico era en IE como en el lat.a. sub uos placo. Lo mismo sucedía en griego homérico, en hitita, en el védico más antiguo y en los modernos trennbare Verbenalemanes. Por lo tanto, cuando reconstruímos un verbo como IEM adkēptā, no significa que deba ser usado como en latín clásico (de hecho su apofonía ha sido revertida), ni por supuesto como en español, sino con su uso más antiguo, separando ad de la raíz cuando se utilicen formas personales.
  3. Las razones para no incluir las palatovelares en la escritura IEM son 1) que, aunque posible, su existencia no está suficientemente probada (véase Apéndice II.2); 2) que su escritura por tradición o ‗etimología‘ no está justificada, ya que supondría una escritura proyectiva (como escribir lat. casa, pero lat. ĉentum, porque el sonido k antes de -e,-i evoluciona de forma diferente en romance). Los pares ģ Ģ y ķ Ķ, han sido propuestos para escribirlos, para aquellos interesados en diferenciar su pronunciación.

Este libro utiliza las siguientes abreviaturas:

1. INTRODUCCIÓN

1.1. LA FAMILIA DE LENGUAS INDOEUROPEAS

1.1.1. Las lenguas indoeuropeas componen una familia de varios cientos de lenguas y dialectos, que incluye la mayoría de lenguas de Europa, así como muchas en Asia. Lenguas contemporáneas de esta familia incluyen el inglés, el alemán, el francés, el español, el portugués, el hindustani (Hindi y Urdu entre otros dialectos), el persa y el ruso. Es la mayor familia de lenguas en el mundo, pues son habladas por alrededor de

la mitad de la población mundial como primera lengua. Además, la mayor parte de la otra mitad habla al menos una de ellas como segund